martes, 10 de julio de 2012

No más, no así

En busca de algo que no sé, y me pierdo y no puedo, me quemaron los pies. Alguien me susurró una vez "Es hora de terminar cuando tu pena y las ganas de llorar sólo sirven para regar". Es totalmente cierto que nadie me obliga a mantener mis ojos abiertos, ni a hablar. ¿Qué más queréis de mí si no queda nada que hacer aquí?

martes, 24 de enero de 2012

Los Heraldos Negros

Para paliar la sed de lectura y, sobre todo, la falta de ideas recurro a un magnífico autor de la literatura latinoamericana, la gran olvidada, pero ante todo la que más nos tiene que enseñar y de la que todos debemos aprender. Allá va César Vallejo.



Hay golpes en la vida, tan fuertes... Yo no sé.
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma... Yo no sé.

Son pocos; pero son... Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán tal vez los potros de bárbaros atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.

Son las caídas hondas de los Cristos del alma,
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.

Y el hombre... Pobre... pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como un charco de culpa, en la mirada.

Hay golpes en la vida, tan fuertes ... Yo no sé!


Los Heraldos Negros. César Vallejo


viernes, 13 de enero de 2012

Todo es sabido por todos



Todo es sabido por todos,
Nada se pierde en la nada.
Todo empieza (todos cambian),
Todo acaba.

1. Un momento en el comienzo

La mañana palidecía y se asomaba por la persiana a medio cerrar. Yo me encontraba con los ojos entrecerrados, deseando que todo lo que viera en ese momento fuera la continuación de un bello sueño y no el fatídico momento de despegarse de las sábanas calientes. Tras varias vueltas de campana, reiteradas comprobaciones de que mis pies seguían en el mismo lugar y estado que la noche anterior, y calcular la altura de la cama –cosa que supongo no me supuso más de 10 minutos- salí despedido, no sin alguna sensación de mareo por la rapidez, con razones poco católicas que es mejor que no sean redactadas.


miércoles, 11 de enero de 2012

Reflexión a lápiz

Mirando al frente y sin darme mucha cuenta del momento y la situación en la que me encontraba, ensimismado como nadie y perdido como todos, me vi acariciando con ligeros movimientos circulares una pequeña barrita que rápidamente identifique con un lápiz. Pero, ¿qué hacia tal lapicero entre mis dedos?, ¿cómo había llegado hasta ese lugar? Bueno, eso al fin y al cabo no importaba.

En ese momento, pensando en la inconcreción de mis pensamientos llegó a mí la absurda idea del paso del tiempo reflejada en el susodicho lápiz. Increíble me parecía la dificultad que me suponía abrazar el lapicero entre los dedos de manera adecuada, como bien entrada mi niñez me enseñaron. ¿Cómo había pasado tanto tiempo sin haber utilizado tan magnífico instrumento, ese carboncillo envuelto en madera lacada? Y es que la rapidez de la vida moderna, el desenfreno de las idas y venidas, las ideas atadas a cometas y la predilección de lo funcional han relegado a estos instrumentos de escritura a un segundo plano. 

martes, 10 de enero de 2012

Me la trae gorda...


-¿Y qué si me hablan de hacer cosas que no entiendo?, ¿Y qué si no quiero, puedo, o creo poder hacerlo?

-No hay nada más allá de lo que se ve. Mentiras, falacias, y todo tipo de atrocidades hacia la razón humana son perpetradas cada día desde las altas esferas. Maldito mundo -digo, como muchos dicen, frente al espejo de la mañana- ¿Porqué la gente mira y calla?, ¿Qué problema hay en hacer algo más, sólo un pasito más, un gesto empático a los escaños más bajos de la sociedad?

-Basura, basura y más basura. Todo se arregla con la basura, o por lo menos con bolsas de aquella...